Cuando la incongruencia es más fuerte

Periodista: ¿A quién se lo querés dedicar [al festejo por el campeonato de Talleres de Córdoba]?

Klusener: …a mi señora, (…), a mi novia, a mis viejos

Las declaraciones del delantero de Talleres de Córdoba recorrieron las redes y programas televisivos por lo sorpresivo de su dedicatoria. La aparición, en la misma frase, de “la señora” y “la novia” del jugador nos toma desprevenidos y reímos. Luego, tal vez, nos detenemos: ¿de qué nos estamos riendo? ¿No es acaso dramática la situación que se nos presenta?

Cuando una situación avanza en una dirección, la mente interpreta y se adelanta a posibles conclusiones; es como si lanzara “líneas de interpretación” y posibles conclusiones. Es una capacidad que no manejamos conscientemente. ¿Qué sucede si la conclusión final es la menos esperada? Es muy posible que emerja el humor.

Así indican las “teorías de incongruencia”, de las más aceptadas para explicar el humor. Estas teorías estudian el humor a nivel formal, en el sentido que centran su análisis en la construcción  de la situación humorística, sin adentrarse en sus componentes contextuales, como lo hacen las “teorías de superioridad” o las “relief theories”, relacionadas a la teoría psicoanalítica del humor. Para las teorías de incongruencia, si aparece el humor, es porque en la situación se presentó algo lo suficientemente inesperado (pero verosímil) como para sorprendernos gratamente.

En el caso analizado, ante la pregunta del periodista, nuestra mente está relajada, esperando una simple enumeración emotiva. Hemos visto esta situación muchas veces, lo que acentúa la familiaridad: la mente no prevé ningún tipo de sobresalto (al contrario de lo que sucedería, por ejemplo, si estuviésemos viendo una escena de un video cómico). Y de repente, la singularidad: aparece la incongruencia y muchos encontramos allí el humor. En estos casos, la incongruencia es más fuerte que cualquier tipo de análisis: algo se quebró y apareció lo humorístico. Aquí gana (en velocidad) el aspecto formal, antes que cualquier análisis más profundo: reímos “en la superficie”.

Si navegamos en el análisis profundo, podemos volver a la lección anterior y encontrar que aquí tenemos un “perdedor”: el delantero cometió un error ante nosotros, ha perdido, nos reímos “de él”. Si pensamos en las “relief theories” -las que trataremos en detalle en alguna futura lección-, podemos interpretar que reímos de un tema “del que no podemos llorar”; es el humor que emerge como “no-respuesta” ante un tema prohibido: el jugador parece tener un amante, lo ha dicho públicamente, y, como no podemos elaborar todo eso en un lapso tan breve, nuestro aparato psíquico genera una respuesta rápida que da como resultado la risa.

Podemos ver que hay dos niveles de análisis: el de las formas nos habla sobre “las piezas” de la realidad que se movieron para dar como resultado algo humorístico, mientras que en lo profundo, otras teorías buscan las raíces que justificarían por qué reímos.

Los dos niveles dejan afuera la pregunta opuesta: ¿por qué algunos no encontraron humor al ver el video? Las teorías de incongruencia, en particular “la teoría general del humor” de Veatch, nos explican: para muchos, la incongruencia no es más fuerte y, ante lo que se quebró, permanecen inmutables, confundidos o, tal vez, apenados.

ronixinc

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