Lección inicial, por Abbott y Costello

En cada fascículo de esta humilde enciclopedia del humor analizaremos un elemento constituyente del fenómeno humorístico a partir de alguna intervención humorística que se nos dé la gana estudiar. En esta entrega contradecimos esto, porque nos dedicaremos a la enumeración de muchos elementos; tal vez la lección se pueda titular: “afinar el ojo ante la presencia amenanzante del humor – una aproximación”.

Esta pieza clásica es tratada por más de uno con excelso respeto, y lo merece. ¿Qué sucede si miramos en detalle? Algunas de las siguientes palabras pueden ser usadas para el análisis:

Sketch: El formato de la pieza es el sketch. Es una pieza corta, aislada de mayor contexto, que crea un universo y todo funciona allí dentro.

Juego de palabras (pun o word-play): Lo humorístico orbita en torno a una premisa simple (con todo el peso que tiene esa palabra) basada en un juego de palabras. No es un pun usual, ya que la mayoría de estos no pueden ser traducidos, por estar basados en juegos lingüísticos ligados al idioma en que se expresan.

Dos significados compiten, uno vence: La dualidad de significados se presenta en la posibilidad de nombrar a una persona con una palabra que guarda otro significado. Si bien es a veces menos perceptible, lo humorístico es en general resultado de dos significados que compiten hasta que emerge uno, el más inesperado.

Pericia en la premisa: La premisa es la idea generativa, un enunciado corto que sintetiza lo que más tarde -en la ejecución- dará lugar al “evento humorístico”. De allí se parte; de la pericia en la ejecución dependerá el resto. Premisas muy buenas pueden tener una pobre ejecución, y viceversa. En este caso, la premisa podría enunciarse como: los nombres de los jugadores serán palabras que puedan intercambiarse con las preguntas para averiguar sus nombres.

Pericia en la escritura: Estamos frente a un sketch guionado con muchísimo trabajo. A primera vista puede verse que cada palabra está en su preciso lugar; el sketch depende de esto, no puede improvisarse.

Pericia en la ejecución: El talento de los actores es de humoristas de carrera. La ejecución es humorística al detalle: elección de vestuarios, construcción de los personajes (aquí corre con ventaja la pareja humorística con reconocimiento previo, los estereotipos del par “el gordo y el flaco”), formas de pararse, movimientos, acentos, tiempos, capacidad de producir empatía (en este caso, mayormente con Abbott). No hay detalle que quede fuera de control. Y por si fuera poco, los artistas se permiten la improvisación y algún error por aquí y por allá, sabiendo que es todo parte del juego.

La pareja humorística: Lo dicho: el humor está presente desde el primer cuadro, en que uno ve a los ejecutores y los asocia con algo conocido (la pareja “el gordo y el flaco”). El sketch continúa siguiendo esta línea familiar, centrada en el estereotipo. Sin embargo, esta previsibilidad no empobrece el sketch, como se da en tantos casos en que se recurre a estereotipos para “asegurarse la risa”.

La capacidad de reinvención: Un punto alto de este sketch está en la aparición del “Naturalmente” como nuevo generador de confusión. Un momento antes, podríamos haber pensado que la primer confusión se repetiría sin cesar. Sin embargo, esta aparición es sorpresiva y marca el momento de mayor fusión en el discurso de uno y del otro: tras cuatro líneas idénticas, la dualidad de significados alcanza niveles inesperados, tienta decir épicos.

Nota del que anota: En ninguna de estas entregas acudiremos a comentarios del estilo “puede que el caso presentado no haga reír a tal o a cual”. Eso ya está dicho. Aquí se asume que hay humor y de allí parte el análisis.

ronixinc

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *